Unidad 3: Análisis Fílmico

La definición del análisis cinematográfico requiere establecer una distinción entre cinco actividades claramente diferenciadas, aunque en ocasiones se presentan simultáneamente: recreación, crítica, apreciación, análisis y teoría cinematográfica. La recreación es la actividad espontánea de todo espectador que busca un goce al ver la película. (¿Me gustó esta película?) La crítica es la perspectiva personal de un espectador individual acerca del valor de cada película. (¿Es buena esta película?) La apreciación es una aproximación general al valor histórico y estético de una película. (¿Qué importancia tiene esta película?) El análisis es un trabajo argumentativo sobre la manera como cada uno de los componentes de una película (imagen, sonido, montaje, puesta en escena y narración) se integran para ofrecer una visión particular del mundo. (¿Qué distingue a esta película?) La teoría es una reflexión sistemática acerca de la naturaleza artística y comunicativa (es decir, estética) del cine en general. (¿Qué es el cine?) La recreación y la crítica son formas de uso de las películas (en el terreno de la experiencia interna, es decir, emic). El análisis y la teoría son formas de interpretación (en el terreno de la observación externa, es decir, etic). La apreciación puede compartir simultáneamente ambas formas de aproximación. Cada método de análisis se deriva de una teoría particular. Todo método de análisis se sustenta, explícita o implícitamente, en elementos provenientes de una o varias teorías del cine. Por lo tanto, la utilidad de las teorías del cine (además de su valor filosófico) consiste en que de estas teorías se derivan los métodos de análisis El análisis como profesión se inició en la década de 1960, cuando se crearon las primeras asociaciones profesionales de analistas de cine, y los primeros programas universitarios de teoría y análisis cinematográfico (en Francia, Estados Unidos, Inglaterra y Rusia). Los análisis (al igual que las teorías) tienden a ser realistas (apoyados en una disciplina) o formalistas (de carácter transdisciplinario). Un análisis realista supone que el cine redime (es decir, representa fielmente) la realidad. Su referente es el cine clásico, y enfatiza la importancia de la puesta en escena, la actuación y el empleo del plano-secuencia. Popper sostiene que el lenguaje es una ventana. Un análisis formalista supone que el cine crea (con la mirada) una realidad. Su referente es el cine moderno, y enfatiza la importancia de la puesta en cuadro, la composición, el montaje y el espectador. Wittgenstein sostiene que a través de los juegos del lenguaje se construye una realidad. Los análisis estructuralistas (o formalistas) suponen que toda narración es la misma. Los análisis post-estructuralistas (o intertextuales) suponen que cada narración es diferente. Los métodos de análisis cinematográfico: De la teoría a la metateoría Lauro Zavala En este trabajo propongo una tipología para el estudio de los métodos de análisis cinematográfico. Con ello no pretendo ofrecer una relación exhaustiva de los métodos existentes, sino sólo proponer un modelo general para establecer un marco de referencia. Aquí propongo distinguir entre los métodos estructuralistas (surgidos en la tercera década del siglo XX) y los de carácter post-estructuralista (surgidos tres décadas después). Los métodos estructuralistas sostienen que todas las historias son la misma historia. Es decir, sostienen que existen elementos estructurales que siempre pueden ser reconocidos en toda narración. Estas teorías surgieron de la tradición formalista europea. Los principales métodos estructuralistas de análisis son el morfológico (como antecedente de la morfosintaxis narrativa), el análisis narratológico (sin duda el más desarrollado de todos), el análisis de la enunciación, el suspenso y el final narrativo (como ramas especialmente importantes de la narratología), el análisis genológico (derivado de la teoría de los géneros del discurso), el análisis polimodal (especialmente el que estudia las relaciones entre música e imagen), el estudio proxémico y prosaico (de carácter transdisciplinario), el análisis mitológico, el análisis retórico y el análisis estilístico. Los métodos estructuralistas se derivaron, sucesivamente, del estudio de la tradición oral, la narrativa preliteraria, el teatro isabelino, el cuento clásico y la novela decimonónica, y por ello pueden ser utilizados para estudiar toda clase de manifestaciones narrativas. Por otra parte, los métodos post-estructuralistas sostienen que cada historia es distinta porque en cada contexto de lectura se descubren o resaltan elementos distintos. Es decir, sostienen que cada contexto de lectura propicia que la experiencia estética y los presupuestos de valoración e interpretación también sean distintos. Aquí señalaré sólo los métodos específicos para el estudio de la narrativa cinematográfica, pues en este caso cada género del discurso (literario, oral, musical, etc.) exige distintas herramientas de análisis. Los principales métodos de análisis post-estructuralista en el terreno cinematográfico son el análisis de la recepción (en sus innumerables modalidades), el análisis metaficcional (entendido como el estudio de la actualización de las convenciones narrativas), el análisis intertextual (entendido como una rama de la teoría de recepción), el análisis ideológico (entendido como el estudio de la confirmación o el distanciamiento de las convenciones narrativas), el análisis de la sutura (entendido como el estudio del posicionamiento del espectador), el análisis de género (entendido como una rama de la teoría de la mirada), el análisis deconstructivo (entendido como el estudio de las contradicciones implícitas en el inicio y el final de la narración y en otros elementos estratégicos de su estructura narrativa) y el análisis de la ironía inestable (que incorpora a todos los anteriores). Los métodos post-estructuralistas de análisis cinematográfico surgieron al nacer diversas estrategias narrativas de la segunda modernidad cinematográfica, es decir, en la década de los años sesenta, y coinciden con el surgimiento de las manifestaciones culturales que llamamos posmodernas. Como puede verse, los métodos post-estructuralistas se oponen y a la vez se fundamentan en los principios del análisis estructural.

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